23/06/09
15/06/09
14/06/09
BAÑO DE MINUSVÁLIDOS DUNHA DISCOTECA DE LONDRES

"Morí en Inglaterra, en un cuarto de baño público, en un lavabo para minusválidos de la vieja ciudad de Londres. Me mató este hombre con una espada y de mí hizo dos trozos, y este otro estuvo presente, lo vio, no movió un dedo. Fue en otro país y el que me mató estaba en el suyo, pero para mí era un extranjero porque eso era él a mi tierra; en cambio, el que asistió y no hizo nada hablaba mi lengua y ambos éramos de esa misma tierra, más al sur, no tan lejana, aunque hubiera mar por medio. Aún ignoro por qué fui asesinado, nada grave había hecho, ni para ellos constituía peligro. Tenía media vida o más por delante, probablemente habría llegado a ministro, o embajador en Washington por lo menos. No le vi venir, me quedé sin vida, me quedé sin nada. Fueron como un rayo sin trueno: el uno despedazó, y el otro anduvo callando".
Pero quizá De la Garza no pueda hablar de esa manera ni siquiera el último día, en el cada hombre y cada mujer seguirán siendo los que fueron siempre, el bruto no se hará delicado ni el lacónico elocuente, el malo no se hará bueno ni el salvaje civilizado, el cruel compasivo nin leal el traicionero. Así que lo más probable es que Rafita haga la denuncia a su modo pretencioso y zafio, y chille al Juez esta queja:
"La palmé en Inglaterra con una violencia de cojones, oye, vino este tío y me rebanó el pescuezo sobre la tapa de un retrete público para lisiados, ¿puedes creértelo? Un hijo de la gran puta y de la Gran Bretaña, un cacho cabrón de ciudado. Fui un pardillo de la hostia, ni me lo olí, vaya mierda, iba bien bebido y bailado y más mareado, ipecacuana no me hacía falta, estaba a lo mío y ni me enteraba, pero juro que yo no le había hecho nada, le dio por ahí en plan psicópata, en plan enigma inexplicable, sacó de non sé de dónde una espada y el muy bestia me guillotinó de un tajo, se debió de creer Conan el Bárbaro de pronto, o El Cid, o Gladiator, yo que sé, el muy grillado, un tío con chalequito, hay que joderse, encima eso, de repente va y tira de estoque y su fantasía me cuesta el cuello, la gran putada de mi vida, menuda gracia, como que la vida se me terminó allí mismo. Y el otro ahí mirando como una estatua con cara de pasmo, un tío de Madrid, no te jode, un paisano, uno del foro, y ni siquiera intentó pararle el brazo, bueno, los dos, proque el muy cabrón agarró la tizona con ambas manos para atizarme con toda su fuerza, toma literatura medieval y universal, y casi mejor así, no te creas, un corte limpio, imagínate que se me hubiera quedado la cosa a medias, colgando, y yo aún medio vivo viéndolo y dándome cuenta de que me mataban por nada. Morí en Londres, allí morí en noche de farra, sin llegar a corrérmela entera, no me dio tiempo a apurarla, me tendieron una trampa. Lo último que hice fue arrodillarme, fue la leche, nada menos. Y luego se me acabó ya todo".
Tu rostro mañana. 2 Baile y sueño. Javier Marías.
13/06/09
SHENZHEN E CANTÓN

La frontera norte de Shenzhen está protegida por una valla electrificada vigilada día y noche por soldados situados en torretas... dede mi habitación los veía perfectamente.
Crucé la zona electrificada por primera vez gracias a una invitación del estudio de Cantón.
[...]
2 horas de carretera hacia el norte.
En medio de la nada, se erguían enormes edificios en construcción... siluetas gigantescas, como palacios de congresos sin ciudad que ha de ir alrededor.
Obras... descampados... obras... así durante horas... casi tan deprimente como el Quebec-Montreal en el trans-canadiense.
[...]
Cantón... por fin una ciudad que se parece a lo que se ve en los documentales.
Nada más llegar, se ocupan de mi. Un intérprete nos acompaña y me presenta a un montón de gente.
En el restaurante del Holliday Inn, pruebo una deliciosa sopa de serpiente...
Nos sirven un té de frutas utilizando una curiosa tetera.
El director del hotel nos da la bienvenida premiándonos con su tarjeta de visita.
El protocolo chino exige que ésta sea dada con las dos manos.
Y se recibe de la misma manera...
Tras lo cual hay que simular interés.
Durante el día visito el estudio, me traen de vuelta al hotel y paseo por las calles.
Hay mucha gente pero paso desapercibido... una sensación muy agradable.
Hay muchas cosas para ver en Cantón: mercados antiguos, pagodas, museos...
pero sobretodo, bendito sea... ¡Sirven café de verdad!
[...]
Esa misma noche, tras un rally contrarreloj entre el tráfico cantonés, cojo el express hacia Shenzhen.
Y se acabó, un magnífico fin de semana en Cantón. Me ha sentado de maravilla ver gente. Intercambiar, compartir puntos de vista... Percibir nuevos aspectos de esta cultura. Por ejemplo, el arroz cantonés, para que esté en su punto se le puede echar una tonelada de sal.
¡Y está bueno! Uno aprende muchas cosas cuando viaja. Cuando pienso que tras esto, he de regresar a Shenzhen, me deprimo. Y pensar que todos los chinos sueñan con ir a Shenzhen. Se supone que el ambiente debería ir mejorando al acercarnos al paraíso. Según Dante. Tan sólo espero que en el limbo se beba algo más que café soluble.
Shenzhen. Guy Delisle.
7/06/09
FACENDO O MORCEGO NAS FABELAS DE BANGÚ

- ¿Sabes unha cousa, Minguiño? Eu saio da casa ás sete, ¿non? Cando chego á esquina son as sete e cinco. Ben, ás sete e dez o Portugués detén o coche na esquina do café do Miseria e Fame e compra un paquete de cigarros... Un día destes atrévome, espero ata que el suba ó coche e ¡zas!...
- Non tes valor para iso.
- ¿Que non teño? Xa verás, Minguiño.
Agora o meu corazón estaba dando saltos. Co coche detido; el baixaba. O desafío de Minguiño mesturábase co medo e coa coraxe; non quería ir pero o orgullo empurraba os meus pasos. Dei volta ó bar e quedei agochado contra a parede. Aproveitei para meter as zapatillas dentro da mochila. O corazón saltaba tan forte que tiña medo de que os seus golpes se escoitasen dentro do bar; saíu sen notar a miña presencia. Oín o abrir da porta...
- ¡Agora ou nunca, Minguiño!
Dun salto xa estaba pegado á roda, con todas as forzas que me dera o medo. Sabía que ata a Escola a distancia era enorme. Xa comezaba a saborear a miña victoria antes os ollos do meu compañeiro...
- ¡Ai!
Dei un berro tan forte e agudo que a xente saíu á porta do café para ver quén fora atropelado.
Vinme pendurado a medio metro do chan, abalándome, abalándome. As miñas orellas ardían coma brasas. Algo fallara nos meus planos. Esquecérame de escoitar, na miña confusión, o ruído do motor en funcionamento.
A miña planta de laranxa lima. José Mauro de Vasconcelos.
6/05/09
4/05/09
A ESCOLA!

Hoxe existen cinco tipo de nenos no noso planeta: o neno cliente entre nós, o neno produtor noutros lugares, máis alá o neno soldado, o neno prostituído, e nos paneis curvados do metro, o neno moribundo cuxa imaxe, periodicamente, coloca perante a nosa lasitude a mirada da fame e do abandono. Son nenos, os cinco. Instrumentalizados, os cinco.
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Entre os nenos clientes haino que dispoñen dos medios de seus pais e aqueles que non dispoñen deles; os que mercan e os que se amañan. Nos dous tipos, como o diñeiro é raramente o produto dun traballo persoal, o comprador novo accede á propiedade sen contrapartida. É iso, o neno cliente: un neno que, nunha cantidade de campos de consumo idénticos aos de seus pais ou aos dos seus profesores (roupa, comida, telefonía, música, electrónica, locomoción, ocio...), accede sen dar pancada á propiedade privada. Ao actuar así desempeña o mesmo rol económica cós adultos que teñen ao seu cargo a súa educación e a súa instrución. Constitúe, coma eles, unha parte enorme do mercado; fai, coma eles, circular as divisas; os seus desexos, o mesmo cós de seus pais, deben ser solicitados e renovados permanentemente para que a máquina continúe xirando. Desde este punto de vista, é un personaxe considerable: cliente coma outro calquera. Coma os maiores. Consumidor autónomo. Desde os seus primeiros desexos de neno. Do cal se supón que a satisfacción mide o amor que se lle ten.
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Un dos elementos do "problema" para o cal o profesor novo non está preparado é o cara a cara cunha clase de nenos clientes. [...] Aquí estamos na escola, no colexio, no instituto e non na familia, non nun centro comercial: non se satisfán desexos superficiais por medio de agasallos, satisfanse necesidades fundamentais por medio de obrigas. Necesidades de instruírse tan difíciles de colmar como que hai que espertalas primeiro! Ruda tarefa para o profesor este conflito entre os desexos e as necesidades! E dolorosa perspectiva para o novo cliente, ter que preocuparse polas súas necesidades en detrimento dos seus desexos.
Mal de escola. Daniel Pennac.
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